Declaración pública del Partido Humanista con motivo del día de la No Violencia
Este texto no es mío, pero suscribo íntegramente sus contenidos.
El Partido Humanista adhiere a la celebración universal del Día de la No Violencia y declara públicamente su repudio a toda forma de violencia y su apuesta por la no-violencia activa como metodología de acción.
Los humanistas rendimos en este día homenaje a los grandes valedores de la no violencia. Agradecemos al Mahatma Gandhi y a Martin Luther King sus aportes esenciales y el ejemplo que dieron con sus vidas. Y reconocemos nuestro referente ideológico más próximo en Silo y su humanismo universalista, en el que lo social, lo personal y aun lo espiritual son aspectos de una misma lucha por superar el sufrimiento y la violencia.
Cuando los humanistas hablamos de violencia no nos referimos tan solo a la guerra, al terrorismo o a la violencia de género. Creemos igualmente conveniente advertir sobre otras manifestaciones de la violencia, en ocasiones más sutiles, pero no por ello menos crueles. Para el Partido Humanista, cada atropello de los derechos humanos es un signo de la violencia imperante. Cada vez que se ignora lo humano en uno de nuestros semejantes, despojándolo de su intencionalidad, se está cometiendo un acto de violencia.
Rechazamos, por tanto, todas las manifestaciones sociales de la violencia.
Rechazamos la violencia física que en forma de guerra, de terrorismo o de represión policial, mata, hiere o condena a la discapacidad a cientos de miles de inocentes.
Rechazamos la violencia psicológica ejercida a través de la manipulación informativa, la censura, la inculcación de contravalores, las amenazas, la degradación y la humillación de individuos y conjuntos humanos, así como del inmoral negocio derivado del creciente uso de psicofármacos que menoscaban la libertad de personas sanas de todas las edades, cuya única dolencia consiste en ser víctimas de un sistema enfermo.
Rechazamos la violencia económica que se manifiesta en la negación a millones de seres humanos de los recursos mínimos para subsistir, en la explotación laboral, en las pensiones de miseria, en las hipotecas usurarias, en la especulación, en la corrupción, en el empleo de los caudales públicos para usos privativos, en la destrucción de los medios de vida de las personas, y en el comercio injusto.
Y rechazamos la violencia racial, religiosa, política o sexual manifestada en la restricción, por vía legal o fáctica, de los derechos en función de la raza, la nacionalidad, la lengua, el credo, la ideología, el sexo o las opciones sexuales.
Ante la violencia que representa la participación de España en alianzas militares y el crecimiento continuo del gasto militar, los humanistas apostamos por la no violencia en forma de prohibición de la fabricación y comercio de armamento y el establecimiento de acuerdos de desarme proporcional y progresivo.
Ante la violencia que representa la reducción encubierta de prestaciones de la sanidad pública, los humanistas apostamos por la no violencia en forma de garantía de derechos sanitarios plenos para todas las personas.
Ante la violencia que representa que una cuarta parte de nuestros niños lleguen a la mayoría de edad sin haber adquirido la instrucción básica, los humanistas apostamos por la no violencia en la forma de una educación pública gratuita y de calidad para todos.
Ante la violencia que representa la muerte de inmigrantes en el mar, la crueldad de devolver a sus países de origen a los que huyen de la miseria y la semiesclavitud o indigencia a la que se están sometidos decenas de miles de extranjeros indocumentados, los humanistas apostamos por la no violencia en forma de reconocimiento efectivo del derecho de todo ser humano a trabajar y a residir en cualquier lugar de la Tierra.
Ante la violencia que representan los trabajos basura, la inseguridad laboral, el desempleo y los accidentes laborales causados por la codicia de empresarios sin escrúpulos, los humanistas apostamos por la no violencia en forma de trabajo digno para todos y una renta básica garantizada por el Estado para todo ciudadano.
Ante la violencia que representan los desequilibrios económicos entre Norte y Sur, los humanistas apostamos por la no violencia en forma de normas internacionales que eviten el expolio de los recursos naturales por parte de multinacionales y gobernantes corruptos y acuerdos de comercio justo y planes de cooperación que permitan a los países más pobres el desarrollo de sus economías productivas.
Ante la violencia que representa la especulación y corrupción inmobiliaria, los precios exorbitados de las viviendas y el endeudamiento de los jóvenes en hipotecas leoninas, los humanistas apostamos por la no violencia en forma de reconocimiento efectivo del derecho a una vivienda digna y una nueva regulación de la actividad de la banca.
La sustitución de una estructura de relaciones sociales basada en la violencia por otra basada en la no violencia, esto es, en el respeto a lo sustancial de todo ser humano, sólo es posible aplicando metodologías no violentas.
Los humanistas proclamamos el derecho de todo ser humano a rebelarse contra las condiciones de violencia impuestas por un sistema injusto, empleando para ello todos los medios de lucha no violenta a su alcance.
Este dos de octubre, el Partido Humanista llama a todos los que no aceptan la violencia como un mal ineludible, a individuos y a grupos humanos víctimas de la violencia o solidarios con los que lo son, a materializar esa pulsión revolucionaria que late en lo más profundo de sus corazones, organizándose y haciendo crecer un movimiento social no-violento, universal y con fuerza transformadora, que ponga al ser humano y su dignidad como valores centrales.