Saturday, March 8, 2008

Frente a la crueldad y la sinrazón, no-violencia

Ayer mataron a un hombre común. Su delito: haber sido concejal de su pueblo. No es la primera vez que asesinan, no es la primera vez que escogen a un individuo corriente, no es la primera vez que lo hacen con premeditación y alevosía. Aunque a diario ocurren hechos igual de crueles en todos los rincones del mundo, el acontecimiento se percibe más real cuanto más próximo o semejante sentimos a la víctima y, con ello, se hace más manifiesta la repugnancia que nos produce la violencia.

Han matado a un ser humano y han dificultado aún más el fin del sufrimiento. Y a los más violentos del otro lado, les ha faltado tiempo para vincular el hecho con los intentos de negociación con ETA y, así, desplegar su lenguaje más belicoso. Omiten decir que si el diálogo hubiera fructificado no tendríamos que seguir lamentando muertos.

Aunque la prudencia ha dominado las declaraciones de casi todos los partidos parlamentarios, algunos tememos que este asesinato desencadene una nueva involución en materia de derechos y libertades. Los indicios son peligrosos: Zapatero ha pasado de enorgullecerse de su compromiso con la paz a avergonzarse del diálogo con ETA y demostrar con ilegalizaciones de partidos, encarcelamientos por delitos de opinión y endurecimiento de las condiciones penitenciarias que puede ser tan “firme” como el PP en la “lucha contra el terrorismo”.

Desde luego que el Gobierno tiene el deber de localizar a los asesinos y ponerlos a disposición de los tribunales de justicia, pero también debe renunciar, por muchas que sean las presiones de los neofranquistas, a acciones violentas de toda índole –aunque sea una violencia de grado y calidad inferior a la de ETA- como es la negación del voto a un 10% de los vascos o el encarcelamiento de personas cuyo único delito es haber hecho uso de la libertad de expresión. Esas acciones gubernamentales no sólo son inmorales sino que están alejando más y más la legítima aspiración de todos a vivir en paz.

Frente a la crueldad y la sinrazón, no hay mejor respuesta que la no-violencia. El Gobierno que salga de las elecciones tiene el deber de apostar por iniciativas no-violentas como único modo posible de resolución definitiva del conflicto vasco.

En estos momentos de conmoción, cuando es fundamental no perder la calma, conviene recordar que, como dijera Gandhi, nada de lo obtenido con violencia podrá mantenerse sin ella. Añadiremos que la acciones violentas suelen ser causa y efecto de otras acciones violentas en lo que parece una espiral sin fin. Y que, sólo respuestas no-violentas permiten romper este círculo infernal.

Aquéllas son mis reflexiones. Mi corazón está con la familia de Isaías, con sus amigos, con sus paisanos y con sus compañeros de trabajo, partido y sindicato.

Posted by Javier Sampedro at 15:29:27 | Permalink | No Comments »